Bendice, alma mía, al Señor, y
no olvides sus beneficios: él perdona todas tus culpas.
Bénedic, ánima mea, Dómino, et noli oblivísci omnes retributiónes eius, qui propitiátur ómnibus sacrifíciis. Mc 12, 33
Oremos:
Concédenos, Señor, que celebrando con alegría esta Cuaresma, de tal modo
penetremos el significado del misterio pascual, que obtengamos la plenitud de
sus frutos.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.
Yo quiero misericordia y no
sacrificios
Lectura del libro del profeta Oseas
5, 15c; 6, 1-6
Esto dice el Señor:
"En su angustia me buscarán y me dirán:
"Vengan, regresemos al Señor; él nos ha despedazado y él nos sanará; él
nos ha herido y él nos vendará. Después de dos días nos devolverá la vida, al
tercero nos levantará, y viviremos en su presencia. Esforcémonos en conocer al
Señor; su venida es tan segura como la aurora; como aguacero descenderá sobre
nosotros, como lluvia primaveral que riega la tierra".
¿Qué voy a hacer contigo, Efraín? ¿Qué voy a hacer contigo, Judá?
Tu amor es como nube mañanera, como rocío que pronto se disipa. Por eso los he
herido por medio de los profetas; los he aniquilado con las palabras de mi
boca, y mi juicio resplandece como la luz. Porque quiero amor, y no
sacrificios, y prefiero el conocimiento de Dios, más que los holocaustos".
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Sal 50, 3-4.18-19.20-21ab
Misericordia quiero y no
sacrificios.
Misericórdiam vólui, et non sacrifícium.
Ten piedad de mí, Dios mío, por
tu amor, por tu inmensa compasión, borra mi culpa; lava del todo mi maldad,
limpia mi pecado.
Misericordia quiero y no sacrificios.
Misericórdiam vólui, et non sacrifícium.
No es el sacrificio lo que te
complace, y si ofrezco un holocausto no lo aceptarías. El sacrificio que Dios
quiere es un espíritu arrepentido: un corazón arrepentido y humillado tú, Dios
mío, no lo desprecias.
Misericordia quiero y no sacrificios.
Misericórdiam vólui,
et non sacrifícium.
Favorece a Sión
por tu bondad, reconstruye las murallas de Jerusalén; entonces te agradarán los
sacrificios prescritos, holocaustos y ofrenda perfecta.
Misericordia quiero y no sacrificios.
Misericórdiam vólui, et non sacrifícium.
Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Hagámosle caso al Señor que nos dice: "No endurezcan su corazón".
Hódie, nolíte obduráre
corda vestra, sed vocem Dómini audité. Sal 94, 8
Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
El publicano regresó a su casa justificado, el fariseo no
† Lectura del santo Evangelio según
san Lucas
18, 9-14
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, a unos que presumían
de ser hombres de bien y despreciaban a los demás, Jesús les dijo esta
parábola:
"Dos hombres subieron al templo a orar; uno era fariseo, y el otro un
recaudador de impuestos. El fariseo, de pie, hacía interiormente esta oración:
"Dios mío, te doy gracias, porque no soy como el resto de los hombres:
ladrones, injustos, adúlteros; ni como ése que recauda impuestos para Roma.
Ayuno dos veces por semana, y pago los diezmos de todo lo que poseo".
Por su parte, el recaudador de impuestos, manteniéndose a distancia, no se
atrevía siquiera a levantar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho,
diciendo:
"Dios mío, ten compasión de mí, que soy un pecador".
Les digo que éste bajó a su casa reconciliado con Dios, y el otro no. Porque el
que se engrandece será humillado, y el que se humilla será engrandecido".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Tú que nos purificas con tu gracia para
que nos acerquemos dignamente a tu Eucaristía, concédenos, Señor, celebrarla de
tal modo que podamos rendirte una alabanza perfecta.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Significado espiritual de la Cuaresma
En verdad es justo y necesario, es
nuestro deber y salvación, darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre
santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.
Por él concedes a tus hijos anhelar, año tras año, con el gozo de habernos
purificado, la solemnidad de la Pascua, para que dedicados con mayor entrega a
la alabanza divina y al amor fraterno, por la celebración de los misterios que
nos dieron nueva vida, lleguemos a ser con plenitud hijos de Dios.
Por eso,
con los ángeles y los arcángeles y con todos los coros celestiales, cantamos
sin cesar el himno de tu gloria:
[Misa]
El publicano, manteniéndose a
distancia, se golpeaba el pecho y decía: "Señor, ten piedad de mí, porque
soy un pecador".
Publicánus, stans a longe,
percutiébat pectus suum dicens: Deus,
propítius esto mihi peccatóri. Lc 18,13
Oremos:
Dios de misericordia, que no cesas de alimentarnos con tu santa Eucaristía,
concédenos venerarla siempre con respeto y recibirla con fe profunda.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén
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